1. Pensar en el plan B “más adelante”
A menudo se pone toda la atención en la identidad visual, los contenidos y el montaje interior, y se deja el tema de las cubiertas para el último momento. Resultado: soluciones de emergencia que no reflejan la imagen de la marca — o, peor aún, estructuras ya no disponibles.
2. No considerar flujos y salidas de emergencia
Un plan B real debe prever cómo se moverán las personas si llega lluvia o viento: entradas, salidas, zonas lounge y baños tienen que seguir siendo accesibles, seguros y bien iluminados.
3. Subestimar los tiempos de montaje y desmontaje
Un error típico es pensar que una carpa se monta “en un instante”. En eventos complejos solemos programar montajes en varias jornadas, según los horarios de la ubicación y otros trabajos en curso.
4. No compartir la información con los demás proveedores
Para que funcione de verdad, el plan B debe compartirse con catering, equipos de sonido‑luz, decoradores y responsables de la ubicación. Creamos juntos un plano claro para que todos trabajen con la misma visión.
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